Era mediados de los 60. Era Dia de Reyes. Habíamos tenido muchos regalos, especialmente muchos y preciosos soldados que eran, lógicamente, mi juguete preferido.
Y entre ellos estaba la catapulta de Reamsa. Funcionaba lanzando pequeños proyectiles que podían impactar en las líneas enemigas.
Era primera hora de la tarde y estábamos viendo la TV con los juguetes por el suelo y por accidente mi madre al pasar, pisó la catapulta y le rompió uno de los brazos. Recuerdo vivamente la pena que me dio aquel pequeño juguete roto que tanto me gustaba.
Acabé arreglándola, con dudosa habilidad, pero logré que pareciera de nuevo un arma temible.
Muchos años después conseguí otras unidades pero ha sido esta en su caja, la que me ha devuelto a aquel día de infancia y la que me ha permitido en cierta manera, cerrar ese pequeño círculo.
La pieza estaba licenciada a Elastolin- su referencia 9890- y muy posiblemente, como en el caso de Ougen, se compraban en Alemania y se pintaban y montaban aquí.
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