Reamsa, siempre Reamsa. Cientos de horas de juego, mil aventuras, mil películas recreadas, héroes y villanos, figuras maravillosas: infancia feliz y gratos recuerdos.
Las figuras de las primeras épocas son fácilmente distinguibles por su color obscuro y su tacto gomoso y por su inconfundible olor que como dice mi muy mejor amigo Karlos: " Así olía 1962", y tiene toda la razón.
Por eso siempre que tenemos ocasión razonable intentamos añadir las piezas que encontramos dañadas y haciéndoles unas pequeñas reparaciones devolverles algo de la gloria y dignidad que tuvieron.
Estas que vemos hoy han sufrido incontables combates y fruto de los mismos, muestran notables daños.
Se han perdido armas, manos y pies y varios tienen múltiples heridas de flechas o lanzas en sus armadura.
Hemos intentado, como en otras ocasiones, recuperar su gallardía y aquí veis el resultado.
Ente ellas están varias de las que han sido mis favoritas, como el jinete - al que siempre califiqué como teniente- o el cruzado con la espada sobe la cabeza.
En cualquier caso aquí están y se unirán a sus hermanos en breve, librándose de la ignominiosa papelera.


























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